He aquí, ahora os digo que él os manda que os arrepintáis; y a menos que os arrepintáis, de ningún modo podréis heredar el reino de Dios. Mas he aquí, no es esto todo: él os ha mandado arrepentir, o de lo contrario, os destruirá completamente de sobre la superficie de la tierra; sí, os visitará con su ira, y en su furiosa ira él no se desviará.