Ahora bien, he aquí, esta es la voz del ángel que proclama al pueblo. Y ahora bien, mis amados hermanos, porque sois mis hermanos y habíais de ser amados, y debíais dar frutos dignos de arrepentimiento, ya que vuestros corazones se han endurecido por completo contra la palabra de Dios, y sois un pueblo perdido y caído.