Así pues, hermanos míos, ya que sabemos estas cosas, y son verdaderas, arrepintámonos y no endurezcamos nuestros corazones para no provocar al Señor nuestro Dios a que haga descender su ira sobre nosotros en estos, sus segundos mandamientos que nos ha dado; mas entremos en el descanso de Dios, que está preparado según su palabra.