Y la noticia de lo que le había sucedido a Korihor fue publicada inmediatamente por todo el país; sí, el juez superior envió la proclamación a todo el pueblo de la tierra, declarando a los que habían creído en las palabras de Korihor que debían arrepentirse sin demora, no fuese que les sobrevinieran los mismos castigos. Y aconteció que todos se convencieron de la iniquidad de Korihor; por tanto, todos se convirtieron de nuevo al Señor; y esto dio fin a la iniquidad que Korihor promulgó.