De manera que el que deseaba adorar, tenía que ir y ocupar esta parte superior, y extender las manos hacia el cielo, y clamar en voz alta, diciendo:
¡Santo, Santo Dios;
Creemos que eres Dios,
_y creemos que eres santo,
_y que fuiste un espíritu,
_y que eres un espíritu y que serás un espíritu para siempre!¡Santo Dios, creemos que tú nos has separado de nuestros hermanos;
_y no creemos en la tradición de nuestros hermanos que les fue transmitida por las puerilidades de sus padres;
_mas creemos que nos has escogido para ser tus santos hijos;
_y también nos has dado a conocer que no habrá Cristo!¡Mas tú eres el mismo ayer, hoy y para siempre;
_y nos has elegido para que seamos salvos, mientras que todos los que nos rodean son elegidos para ser arrojados por tu ira al infierno;
_y por esta santidad, oh Dios, te damos gracias;
_y también te damos gracias porque nos has elegido, a fin de que no seamos llevados en pos de las necias tradiciones de nuestros hermanos que los someten a una creencia en Cristo, lo que conduce sus corazones a apartarse lejos de ti, Dios nuestro!Y de nuevo te damos las gracias, oh Dios, porque somos un pueblo electo y santo. Amén.