Sí, ¡ay de este pueblo, a causa de este tiempo que ha llegado en que echáis fuera a los profetas, y os burláis de ellos, y les arrojáis piedras, y los matáis, y les hacéis toda suerte de iniquidades, así como lo hacían los de la antigüedad!
Y ahora bien, cuando habláis, decís:
Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres de la antigüedad,
no habríamos muerto a los profetas;no los hubiéramos apedreado ni echado fuera.
He aquí, sois peores que ellos; porque así como vive el Señor, si viene un profeta entre vosotros y os declara la palabra del Señor, la cual testifica de vuestros pecados e iniquidades, os irritáis con él, y lo echáis fuera y buscáis toda clase de maneras para destruirlo; sí, decís que es un profeta falso, que es un pecador y que es del diablo, porque testifica que vuestras obras son malas.
Mas he aquí, si un hombre llegare entre vosotros y dijere:
Haced esto, y no hay mal; haced aquello, y no padeceréis;
Sí, dirá:
Andad según el orgullo de vuestros propios corazones;
Sí, id en pos del orgullo de vuestros ojos, y haced cuanto vuestro corazón desee;
Y si un hombre viniere entre vosotros y dijere esto, lo recibiréis y diréis que es profeta.
Sí, lo engrandeceréis y le daréis de vuestros bienes; le daréis de vuestro oro y de vuestra plata, y lo cubriréis con vestidos suntuosos; y porque os habla palabras lisonjeras y dice que todo está bien, no halláis falta alguna en él.
¡Oh generación inicua y perversa; pueblo empedernido y duro de cerviz! ¿Cuánto tiempo suponéis que el Señor os va a tolerar? Sí, ¿hasta cuándo os dejaréis llevar por guías insensatos y ciegos? Sí, ¿hasta cuándo preferiréis las tinieblas a la luz?