Alma 61:9–11

Ahora bien, me has censurado en tu epístola, pero no importa; no estoy enojado, antes bien, me regocijo en la grandeza de tu corazón. Yo, Pahorán, no ambiciono el poder, sino únicamente retener mi asiento judicial, a fin de conservar los derechos y la libertad de mi pueblo. Mi alma permanece firme en esa libertad en la que Dios nos ha hecho libres.

Y he aquí, resistiremos la iniquidad aun hasta el derramamiento de sangre. Nosotros no verteríamos la sangre de los lamanitas si permaneciesen en su propia tierra. No verteríamos la sangre de nuestros hermanos, si no se alzaran en rebeldía y tomaran la espada contra nosotros.

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