Alma 43:37–38

Y empezó la mortandad en ambos lados, pero fue más terrible entre los lamanitas, porque su desnudez quedaba expuesta a los fuertes golpes de los nefitas con sus espadas y cimitarras, que herían de muerte casi a cada golpe.

Mientras que de la otra parte, de cuando en cuando caía un hombre entre los nefitas por la espada y la pérdida de sangre, ya que tenían protegidas las partes más vitales del cuerpo, o sea, que las partes más vitales del cuerpo estaban protegidas de los golpes de los lamanitas por sus petos, sus escudos y sus cascos; y así los nefitas sembraron la muerte entre los lamanitas.

From section: Huelga y Emboscada

From page: La época de la guerra de Zarahemla

Commentary