He aquí, Zerahemna, no queremos ser sanguinarios. Tú sabes que estáis en nuestras manos; sin embargo, no queremos mataros. He aquí, no hemos venido a luchar contra vosotros para derramar vuestra sangre en busca de poder; ni tampoco deseamos imponer el yugo del cautiverio sobre ninguno. Pero esta es precisamente la razón por la cual habéis venido contra nosotros; sí, y estáis enfurecidos con nosotros a causa de nuestra religión.