Por tanto, Helamán y sus hermanos salieron para establecer la iglesia de nuevo en toda la tierra, sí, en toda ciudad por toda la tierra que poseía el pueblo de Nefi. Y acaeció que nombraron sacerdotes y maestros por toda la tierra, en todas las iglesias.
Y sucedió que después que Helamán y sus hermanos hubieron nombrado sacerdotes y maestros en las iglesias, surgió una disensión entre ellos, y no quisieron hacer caso de las palabras de Helamán y sus hermanos; sino que se volvieron orgullosos, envaneciéndose su corazón por motivo de sus enormes riquezas; por tanto, se hicieron ricos a sus propios ojos, y no quisieron hacer caso de las palabras de ellos, para andar rectamente ante Dios.