Y Moroni les dijo:
He aquí, somos un resto de la posteridad de Jacob; sí, somos un resto de la posteridad de José, cuya túnica sus hermanos hicieron pedazos; sí, y ahora acordémonos de guardar los mandamientos de Dios, o nuestros hermanos harán pedazos nuestras ropas, y seremos echados en la cárcel, o vendidos, o muertos. Sí, preservemos nuestra libertad como un resto de José. Sí, recordemos las palabras de Jacob, antes de su muerte, pues he aquí, vio que parte del resto de la túnica de José se había conservado y no se había deteriorado. Y dijo: Así como este resto de la ropa de mi hijo se ha conservado, así preservará Dios un resto de la posteridad de mi hijo, y la tomará para sí, mientras que el resto de la posteridad de José perecerá, así como el resto de su túnica. Y he aquí, esto entristece mi alma; no obstante, se deleita mi alma en mi hijo por esa parte de su posteridad que Dios tomará para sí. He aquí, así fue como se expresó Jacob. Y ahora bien, ¿quién puede saber si el resto de los descendientes de José, que perecerán como su túnica, no son estos que se han separado de nosotros? Sí, y aun lo seremos nosotros mismos si no nos mantenemos firmes en la fe de Cristo.