Y he aquí, Helamán y sus hermanos no prestaban menor servicio al pueblo que Moroni; porque predicaban la palabra de Dios y bautizaban para arrepentimiento a cuantos querían oír sus palabras. Y así fue que salieron, y los del pueblo se humillaron a causa de las palabras de ellos, al grado de que fueron altamente favorecidos del Señor, y así se vieron libres de guerras y contenciones entre ellos, sí, por el espacio de cuatro años.