Alma 48:24–25

Sin embargo, no podían permitirse entregar sus vidas para que sus esposas e hijos fueran masacrados por la bárbara crueldad de aquellos que en un tiempo fueron sus hermanos; sí, y se habían separado de su iglesia, y se habían ido de entre ellos y salido para destruirlos, uniéndose a los lamanitas.

Sí, no podían soportar que sus hermanos se regocijaran en la sangre de los nefitas, mientras hubiese quien guardara los mandamientos de Dios, pues la promesa del Señor era que si guardaban sus mandamientos prosperarían en la tierra.

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