Y aconteció que Jacob, siendo su caudillo, siendo también zoramita, y teniendo un espíritu indomable, encabezó a los lamanitas a la batalla con extremada furia contra Moroni. Pues como Moroni estorbaba el curso de su marcha, por tanto, Jacob estaba resuelto a matarlos y a abrirse paso hasta la ciudad de Mulek. Mas he aquí, Moroni y sus hombres eran más fuertes; por lo tanto, no cedieron el paso a los lamanitas.