Ahora bien, esto resultó de acuerdo con el proyecto de Moroni, y él había preparado a sus hombres con armas de guerra; y fue a la ciudad de Gid, mientras los lamanitas se hallaban profundamente dormidos y ebrios, y echaron armas de guerra a los prisioneros, [i]3262[/i] de modo que todos quedaron armados—sí, hasta sus mujeres, y cuantos de sus niños eran capaces de manejar armas de guerra— cuando Moroni hubo armado a todos aquellos prisioneros; y se hizo todo esto en profundo silencio.