Y ocurrió que cuando los lamanitas vieron que empezaba a huir, cobraron ánimo y lo persiguieron vigorosamente. Y mientras Teáncum iba así alejando a los lamanitas, que lo perseguían en vano, he aquí, Moroni dio órdenes de que parte de su ejército que lo acompañaba, entrara en la ciudad y tomara posesión de ella. Y así lo hicieron, y mataron a todos los que habían quedado para proteger la ciudad, sí, a todos los que no quisieron entregar sus armas de guerra. Y así se había apoderado Moroni de la ciudad de Mulek con parte de su ejército, mientras él marchaba con el resto al encuentro de los lamanitas, cuando volvieran de perseguir a Teáncum.