Y ahora bien, amados hermanos míos—porque deberíais ser amados; sí, y deberíais haberos preocupado más diligentemente por el bienestar y la libertad de los de este pueblo; pero he aquí, los habéis descuidado a tal grado que la sangre de miles de ellos descenderá sobre vuestra cabeza pidiendo venganza; sí, porque conocidos le eran a Dios todos sus clamores y todos sus padecimientos— he aquí, ¿os imagináis que podríais sentaros en vuestros tronos y que, debido a la inmensa bondad de Dios, vosotros podríais no hacer nada y él os libraría? He aquí, si habéis supuesto esto, lo habéis hecho en vano. ¿Suponéis que, por haber sido muertos tantos de vuestros hermanos, ha sido a causa de su iniquidad? Os digo que si habéis supuesto esto, habéis supuesto en vano; porque os digo, hay muchos que han caído por la espada; y he aquí, es para vuestra condenación; porque el Señor permite que los justos sean muertos para que su justicia y juicios sobrevengan a los malos. Por tanto, no debéis suponer que se pierden los justos porque los matan; mas he aquí, entran en el reposo del Señor su Dios.