Y sucedió que Moroni se irritó contra el gobierno a causa de su indiferencia en lo concerniente a la libertad de su país. Y sucedió que escribió otra vez al gobernador de la tierra, que era Pahorán, y estas son las palabras que escribió, diciendo: [quote]He aquí, dirijo mi epístola a Pahorán, de la ciudad de Zarahemla, el cual es el juez superior y gobernador de la tierra, y también a todos los que este pueblo ha elegido para gobernar y dirigir los asuntos de esta guerra.
]Y he aquí, aconteció que poco después que hubo enviado su epístola al gobernador del país, Moroni recibió una epístola de Pahorán, el gobernador. Y estas son las palabras que recibió:
Y aconteció que cuando Moroni hubo recibido esta epístola, su corazón cobró ánimo y se llenó de un gozo sumamente grande a causa de la fidelidad de Pahorán, de que no era él también un traidor a la libertad ni a la causa de su patria. Pero también se afligió en extremo por la iniquidad de los que habían desalojado a Pahorán del asiento judicial; sí, en una palabra, por motivo de aquellos que se habían sublevado contra su país y también contra su Dios.
Y sucedió que Moroni llevó consigo a un pequeño número de hombres, según los deseos de Pahorán, y dio a Lehi y Teáncum el mando del resto de su ejército, y emprendió su marcha hacia la tierra de Gedeón. Y enarboló el estandarte de libertad en cuanto lugar entró, y reunió a cuantos refuerzos pudo en su marcha hacia la tierra de Gedeón. Y sucedió que miles se congregaron en torno de su estandarte y tomaron sus espadas en defensa de su libertad para no caer en el cautiverio. Y así, cuando Moroni hubo reunido a cuantos hombres pudo durante su marcha, llegó a la tierra de Gedeón; y juntando sus fuerzas con las de Pahorán, llegaron a ser sumamente fuertes, sí, más fuertes aún que los hombres de Pacus, que era el rey de aquellos disidentes que habían expulsado a los hombres libres de la tierra de Zarahemla y se habían apoderado de esa tierra.
Y sucedió que Moroni y Pahorán, dejando un grupo considerable de hombres en la tierra de Zarahemla, emprendieron su marcha con un ejército numeroso hacia la tierra de Nefíah, resueltos a conquistar a los lamanitas de esa ciudad. Y sucedió que mientras avanzaban hacia esa tierra, capturaron a un grupo grande de lamanitas, y mataron a muchos de ellos y se apoderaron de sus provisiones y sus armas de guerra.
Y acaeció que después de haberlos capturado, les hicieron concertar un pacto de que no volverían a tomar sus armas de guerra contra los nefitas. Y cuando hubieron hecho este pacto, los enviaron a habitar con el pueblo de Ammón; y eran como unos cuatro mil los que no habían perecido.