Y he aquí, cuando los capitanes en jefe de los lamanitas vieron que Lehi con su ejército marchaba contra ellos, huyeron con mucha confusión, temiendo no poder llegar a la ciudad de Mulek antes que los alcanzara Lehi; porque estaban fatigados a causa de su marcha, y los hombres de Lehi se hallaban descansados. Ahora bien, los lamanitas no sabían que Moroni había estado a su retaguardia con su ejército; y todo lo que temían era a Lehi y a sus hombres.