Moroni y Teáncum en el Frente Oriental

El sitio de Nefíah

Alma 62:18–19

Moroni y los hombres de Pahoran se acercan a la ciudad de Nefíah y acampan en las llanuras de Nefíah; los lamanitas, al ver el gran número de soldados nefitas, no salen a pelear.

Y sucedió que cuando los hubieron enviado, continuaron su marcha hacia la tierra de Nefíah. Y aconteció que cuando hubieron llegado a la ciudad, plantaron sus tiendas en las llanuras de Nefíah, cerca de esa ciudad. Y Moroni deseaba que los lamanitas salieran a la batalla contra ellos en las llanuras; pero conociendo su extraordinario valor, y viendo sus grandes multitudes, los lamanitas no se atrevieron a salir contra ellos; por tanto, no salieron a la batalla ese día.

Alma 62:20–21

Esa noche, Moroni escala los muros de la ciudad y determina que los ejércitos de Lamán estaban reunidos en la parte este de la ciudad, cerca de la entrada; regresa a su campamento y hace que sus hombres preparen cuerdas y escaleras para infiltrarse en la ciudad.

Y al caer la noche, Moroni salió en la obscuridad de la noche y subió a lo alto de la muralla para espiar en qué parte de la ciudad acampaban los lamanitas con sus ejércitos. Y ocurrió que se hallaban hacia el oriente, cerca de la entrada; y todos estaban dormidos. Y Moroni se volvió a su ejército e hizo que prepararan rápidamente fuertes cuerdas y escalas, para descolgarse desde lo alto de la muralla a la parte interior.

Alma 62:22–23

Los hombres de Moroni escalan las murallas de la ciudad donde no están los Lamanitas; para la mañana, todo el ejército está dentro de la ciudad.

Y aconteció que Moroni hizo que sus hombres avanzaran y subieran a lo alto de la muralla, y se descolgaran en esa parte de la ciudad, sí, el lado occidental, donde no estaban acampados los lamanitas con sus ejércitos. Y sucedió que todos se descolgaron dentro de la ciudad durante la noche, por medio de sus fuertes cuerdas y sus escalas; de modo que al amanecer, ya todos estaban dentro de los muros de la ciudad.

Alma 62:24–25

Los lamanitas se despiertan y, temiendo por sus vidas, abandonan la ciudad y huyen hacia la orilla del mar, pero los nefitas los persiguen y matan a muchos.

Y cuando despertaron los lamanitas y vieron que los ejércitos de Moroni estaban dentro de los muros, se atemorizaron en extremo, a tal grado que huyeron por el paso. Y cuando vio Moroni que huían delante de él, hizo que sus hombres avanzaran contra ellos; y mataron a muchos, y a muchos otros los cercaron y los tomaron prisioneros; y el resto de ellos huyó a la tierra de Moroni, que se hallaba cerca de las playas del mar.

Alma 62:26–29

Ni un solo nefita muere en la recaptura de la ciudad; los lamanitas que fueron tomados prisioneros expresan el deseo de unirse a los hijos de Ammón, y se les concede su petición.

Y así Moroni y Pahorán se habían apoderado de la ciudad de Nefíah sin la pérdida de una sola alma; y hubo muchos de los lamanitas que fueron muertos. Y aconteció que muchos de los lamanitas que eran prisioneros desearon unirse al pueblo de Ammón y ser un pueblo libre. Y sucedió que a cuantos lo desearon, les fue concedido según sus deseos. De modo que todos los prisioneros lamanitas se unieron al pueblo de Ammón, y empezaron a trabajar en sumo grado, labrando la tierra, cultivando toda especie de granos y criando rebaños y ganados de todas clases; y así se vieron los nefitas aliviados de un gran peso; sí, al grado de que fueron aliviados de todos los prisioneros lamanitas.