Y cuando vimos que los lamanitas empezaban a inquietarse de esta manera, quisimos emplear contra ellos alguna estratagema. Por lo tanto, Antipus me dio la orden de salir con mis pequeños hijos hacia una ciudad inmediata, como si estuviéramos llevando provisiones allá. Y habíamos de pasar cerca de la ciudad de Antipara, como si fuéramos a la ciudad más allá, sobre las orillas del mar.