Pero ocurrió que nuestros prisioneros eran tan numerosos que, a pesar de nuestro gran número, nos vimos obligados a emplear todas nuestras fuerzas para vigilarlos, o quitarles la vida. Porque he aquí, se sublevaban en grandes números, y peleaban con piedras, con palos o cualquier cosa que llegara a sus manos, [i]3273[/i] de modo que matamos a más de dos mil de ellos después que se hubieron entregado como prisioneros de guerra.