Sin embargo, clamó otra vez, diciendo:
Alma, levántate y acércate,
_pues, ¿por qué persigues tú la iglesia de Dios?
_Porque el Señor ha dicho:‘Esta es mi iglesia, y yo la estableceré;
_y nada la hará caer sino la transgresión de mi pueblo.’
Mas he aquí, la voz me dijo:
¡Levántate!
Y me levanté y me puse de pie y vi al ángel.
Mas he aquí, el Señor en su gran misericordia envió a su ángel para declararme que debía cesar la obra de destrucción entre su pueblo. Sí, y he visto a un ángel cara a cara, y me habló, y su voz fue como el trueno, y sacudió toda la tierra.