Y ahora bien, hermanos míos, si nuestros hermanos intentan destruirnos, he aquí, esconderemos nuestras espadas, [i]2923[/i] sí, las enterraremos en lo profundo de la tierra para que se conserven lustrosas, como testimonio en el último día, de que nunca las hemos usado; y si nuestros hermanos nos destruyen, he aquí, iremos a nuestro Dios y seremos salvos.