¡Oh asirio, la vara de mi ira,
_y el báculo en su mano es su indignación!
Lo enviaré contra una nación hipócrita,
_y contra el pueblo de mi ira le encargaré que se lleve los despojos,
_y arrebate la presa,
_y los pise como el lodo de las calles.
Aunque no es tal su designio,
_ni en su corazón lo piensa así;
en su corazón solo está el destruir y exterminar naciones no pocas.
Pues dice:
¿No son reyes todos mis príncipes?
_¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco?Así como mi mano ha fundado los reinos de los ídolos,
_y cuyas imágenes grabadas han sobrepujado a las de Jerusalén y a las de Samaria,¿no haré con Jerusalén y sus ídolos como hice a Samaria y sus ídolos?