¡Despierta, despierta, vístete de tu poder, oh Sion!
_¡Vístete tus ropas de hermosura, oh Jerusalén, ciudad santa!
_Porque nunca más vendrá a ti el incircunciso ni el inmundo.
¡Sacúdete del polvo, levántate y toma asiento, oh Jerusalén!
_¡Suelta las ataduras de tu cuello, oh cautiva hija de Sion!