Lehitas en Jerusalén y Arabia

Llegan a Abundancia

1 Nefi 17:5–6

El grupo llega a una región costera a la que llaman Abundancia debido a la multitud de frutos .

Y llegamos a la tierra que llamamos Abundancia, a causa de sus muchos frutos y también miel silvestre; y el Señor preparó todo esto para que no pereciéramos. Y vimos el mar, al que dimos el nombre de Irreántum, lo cual, interpretado, significa muchas aguas. Y aconteció que plantamos nuestras tiendas a orillas del mar; y a pesar de que habíamos sufrido numerosas aflicciones y mucha dificultad, sí, tantas que no podemos escribirlas todas, nos regocijamos en extremo cuando llegamos a las playas del mar; y llamamos al lugar Abundancia, por causa de su mucha fruta.

1 Nefi 17:7

El Señor le dice a Nefi que suba a las montañas.

Y aconteció que después que yo, Nefi, había estado muchos días en la tierra de Abundancia, la voz del Señor vino a mí, diciendo: Levántate y sube al monte. Y acaeció que me levanté y subí al monte, y clamé al Señor.

1 Nefi 17:8

El Señor le dice a Nefi que debe construir un barco.

Y aconteció que el Señor me habló, diciendo: Construirás un barco, según la manera que yo te mostraré, para que yo lleve a tu pueblo a través de estas aguas.

1 Nefi 17:9–10

Nefi se pregunta dónde puede encontrar el mineral para hacer herramientas para construir el barco; el Señor habla con él.

Y yo dije: Señor, ¿a dónde debo ir para encontrar el mineral para fundir, a fin de que yo haga las herramientas para construir el barco, según el modo que tú me has mostrado? Y aconteció que el Señor me dijo a dónde debía ir para encontrar el mineral a fin de que yo hiciera herramientas.

1 Nefi 17:11

Nefi hace fuego y un fuelle para avivarlo.

Y sucedió que yo, Nefi, hice un fuelle con pieles de animales para avivar el fuego; y después que hube hecho el fuelle que necesitaba para avivar la llama, golpeé dos piedras, la una contra la otra, para producir fuego.

1 Nefi 17:15–16

Nefi hace las herramientas con el metal que funde de la roca.

Por tanto, yo, Nefi, me esforcé por guardar los mandamientos del Señor, y exhorté a mis hermanos a que fueran fieles y diligentes. Y sucedió que hice herramientas con el metal que fundí de la roca.

1 Nefi 17:17–18

Cuando Lamán y Lemuel ven el trabajo de Nefi, se burlan de él.

Y cuando vieron mis hermanos que estaba a punto de construir un barco, empezaron a murmurar contra mí, diciendo: Nuestro hermano está loco, pues se imagina que puede construir un barco; sí, y también piensa que puede atravesar estas grandes aguas. Y así murmuraron mis hermanos contra mí, y no quisieron trabajar, pues no creyeron que yo era capaz de construir un barco, ni creían tampoco que había recibido instrucciones del Señor.

1 Nefi 17:19

Nefi está profundamente afligido por su incredulidad.

Y ahora bien, aconteció que yo, Nefi, me sentí sumamente afligido a causa de la dureza de su corazón; y cuando ellos vieron que empezaba a afligirme, se alegraron sus corazones al grado de que se regocijaron por causa de mí, diciendo: Sabíamos que tú no podías construir un barco, pues sabíamos que te faltaba juicio; por tanto, no puedes ejecutar tan grande obra.

1 Nefi 17:19–22

Lamán y Lemuel continuan burlándose y despreciando a Nefi por su trabajo; Ellos le culpaban de todos sus problemas.

Y ahora bien, aconteció que yo, Nefi, me sentí sumamente afligido a causa de la dureza de su corazón; y cuando ellos vieron que empezaba a afligirme, se alegraron sus corazones al grado de que se regocijaron por causa de mí, diciendo: Sabíamos que tú no podías construir un barco, pues sabíamos que te faltaba juicio; por tanto, no puedes ejecutar tan grande obra. Tú te pareces a nuestro padre, que se dejó llevar por las imaginaciones locas de su corazón; sí, nos ha sacado de la tierra de Jerusalén, y hemos andado errantes por el desierto estos muchos años; y nuestras mujeres han trabajado, aun estando embarazadas; y han dado a luz hijos en el desierto, y han padecido todo menos la muerte; y habría sido mejor que ellas hubieran muerto antes de salir de Jerusalén, que haber pasado por estas aflicciones. He aquí, hemos padecido en el desierto estos muchos años; y durante este tiempo hubiéramos podido disfrutar de nuestras posesiones y de la tierra de nuestra herencia; sí, y hubiéramos podido ser dichosos. Y sabemos que el pueblo que se hallaba en la tierra de Jerusalén era justo, porque guardaba los estatutos y juicios del Señor, así como todos sus mandamientos según la ley de Moisés; por tanto, sabemos que es un pueblo justo; y nuestro padre lo ha juzgado, y nos ha sacado porque escuchamos sus palabras; sí, y nuestro hermano es semejante a él. Y con esta clase de palabras mis hermanos murmuraban y se quejaban de nosotros.

1 Nefi 17:23–47

En respuesta, Nefi instruye a sus hermanos, les cuenta la historia de Israel, condena su incredulidad, y los llama al arrepentimiento.

Y aconteció que yo, Nefi, les hablé, diciendo:

1 Nefi 17:48

Al oír esto, Lamán y Lemuel se muestran furiosos y quieren arrojar a Nefi al océano.

Y aconteció que cuando hube hablado estas palabras, se enojaron conmigo, y quisieron arrojarme al fondo del mar; y al acercarse para asirme, les hablé, diciendo: En el nombre del Dios Todopoderoso, os mando que no me toquéis, porque estoy lleno del poder de Dios, aun hasta consumirme la carne; y cualquiera que ponga sus manos sobre mí se marchitará como una caña seca; y será como nada ante el poder de Dios, porque Dios lo herirá.

1 Nefi 17:48–49

Nefi habla en nombre de Dios para refrenar a Lamán y Lemuel.

Y aconteció que cuando hube hablado estas palabras, se enojaron conmigo, y quisieron arrojarme al fondo del mar; y al acercarse para asirme, les hablé, diciendo: En el nombre del Dios Todopoderoso, os mando que no me toquéis, porque estoy lleno del poder de Dios, aun hasta consumirme la carne; y cualquiera que ponga sus manos sobre mí se marchitará como una caña seca; y será como nada ante el poder de Dios, porque Dios lo herirá. Y aconteció que yo, Nefi, les dije que no debían murmurar más contra su padre; tampoco debían negarme su trabajo, pues Dios me había mandado que construyera un barco.

1 Nefi 17:50–52

Nefi nuevamente afirma el poder de Dios en él; Lamán y Lemuel, convencidos, no se atreven a ponerle un dedo encima.

Y les dije: Si Dios me hubiese mandado hacer todas las cosas, yo podría hacerlas. Si me mandara que dijese a esta agua: Conviértete en tierra, se volvería tierra; y si yo lo dijera, se haría. Ahora bien, si el Señor tiene tan grande poder, y ha hecho tantos milagros entre los hijos de los hombres, ¿cómo es que no puede enseñarme a construir un barco? Y sucedió que yo, Nefi, dije muchas cosas a mis hermanos, a tal grado que quedaron confundidos y no pudieron contender contra mí; ni se atrevieron a poner la mano encima de mí, ni a tocarme con sus dedos, sí, por el espacio de muchos días. Y no osaban hacer esto por temor de consumirse delante de mí, tan poderoso era el Espíritu de Dios; y así era como había obrado en ellos.

1 Nefi 17:53–54

El Señor le dice a Nefi que extienda su mano a Lamán y a Lemuel, y fueron sacudidos.

Y sucedió que el Señor me dijo: Extiende de nuevo tu mano hacia tus hermanos, y no se consumirán delante de ti, pero los sacudiré, dice el Señor, y esto haré para que sepan que yo soy el Señor su Dios. Y aconteció que extendí mi mano hacia mis hermanos, y no se consumieron delante de mí; pero el Señor los sacudió según su palabra que había hablado.

1 Nefi 17:54–55, 18:1

Lamán y Lemuel reconocen la autoridad divina de Nefi, Ellos comienzan a adorar a Nefi, pero Nefi les dice que adoren a Dios.

Y aconteció que extendí mi mano hacia mis hermanos, y no se consumieron delante de mí; pero el Señor los sacudió según su palabra que había hablado. Y ellos entonces dijeron: Sabemos con certeza que el Señor está contigo, pues sabemos que es el poder del Señor lo que nos ha sacudido; y se postraron ante mí, y estaban a punto de adorarme, pero no se lo permití, y les dije: Soy vuestro hermano, por cierto, vuestro hermano menor; por tanto, adorad al Señor vuestro Dios, y honrad a vuestro padre y a vuestra madre para que vuestros dí as sean largos en la tierra que el Señor vuestro Dios os dé. Y aconteció que adoraron al Señor, y fueron conmigo; y labramos maderos con maestría singular. Y el Señor me mostraba de cuando en cuando la forma en que debía yo trabajar los maderos del barco.

1 Nefi 18:1–2

Nefi y sus hermanos continúan la construcción del barco.

Y aconteció que adoraron al Señor, y fueron conmigo; y labramos maderos con maestría singular. Y el Señor me mostraba de cuando en cuando la forma en que debía yo trabajar los maderos del barco. Ahora bien, yo, Nefi, no labré los maderos en la forma aprendida por los hombres, ni construí el barco según la manera del hombre, sino que lo hice según el modo que me había mostrado el Señor; por lo tanto, no fue conforme a la manera de los hombres.

1 Nefi 18:3

Nefi subía con frecunencia a la montaña para recibir la guía divina.

Y yo, Nefi, subía con frecuencia al monte y a menudo oraba al Señor; por lo que el Señor me manifestó grandes cosas.

1 Nefi 18:4

Acaba la construcción del barco.

Y aconteció que cuando hube acabado el barco, conforme a la palabra del Señor, vieron mis hermanos que era bueno y que su ejecución era admirable en extremo; por lo que de nuevo se humillaron ante el Señor.

1 Nefi 18:5

El Señor manda a Lehi que todos entren en el barco.

Y sucedió que llegó a mi padre la voz del Señ or de que debíamos levantarnos y entrar en el barco.

1 Nefi 18:6

Se reúnen todas sus provisiones, y entraron al barco.

Y aconteció que al día siguiente, después que hubimos preparado todas las cosas, mucha fruta y carne del desierto, y miel en abundancia y provisiones según lo que el Señor nos había mandado, entramos en el barco con todas nuestras cargas y nuestras semillas y todo cuanto habíamos traído con nosotros, cada cual según su edad; por tanto, todos entramos en el barco, con nuestras mujeres y nuestros hijos.