Mormón compendia los registros nefitas

Descripción de Mormón sobre la Geografía nefita y lamanita

Alma 22:27

Mientras resumía el relato de la misión de Aarón entre los Lamanitas, Mormón se desvía y comienza a describir la geografía de la tierra: el territorio de los Nefitas y el territorio de los Lamanitas estaban separados por una estrecha franja de desierto que iba desde el mar del oeste hasta el mar del este.

Y aconteció que el rey envió una proclamación por toda la tierra, entre todos los de su pueblo que vivían en sus dominios, los que se hallaban en todas las regiones circunvecinas, los cuales colindaban con el mar por el este y el oeste, y estaban separados de la tierra de Zarahemla por una angosta faja de terreno desierto que se extendía desde el mar del este hasta el mar del oeste, y por las costas del mar, y los límites del desierto que se hallaba hacia el norte, cerca de la tierra de Zarahemla, por las fronteras de Manti, cerca de los manantiales del río Sidón, yendo del este hacia el oeste; y así estaban separados los lamanitas de los nefitas.

Alma 22:28–29

Los lamanitas habitan la tierra de Nefi, la costa oeste y las tierras al este de los territorios de los nefitas.

Ahora bien, la parte más perezosa de los lamanitas vivía en el desierto, y moraba en tiendas; y se hallaban esparcidos por el desierto hacia el oeste, en la tierra de Nefi; sí, y también al oeste de la tierra de Zarahemla, en las fronteras a orillas del mar, y en el oeste en la tierra de Nefi, en el sitio de la primera herencia de sus padres, y así a lo largo del mar. Y también había muchos lamanitas hacia el este cerca del mar, donde los nefitas los habían echado.

Alma 22:29

Las posesiones de los nefitas incluían la Tierra de Zarahemla y se extendían hacia el norte hasta la Tierra Abundante.

Y así los nefitas se hallaban casi rodeados por los lamanitas; sin embargo, los nefitas se habían posesionado de toda la parte norte de la tierra que colindaba con el desierto, en los manantiales del río Sidón, del este al oeste, por el lado del desierto; por el norte hasta llegar a la tierra que llamaban Abundancia.

Alma 22:30

Abundancia estaba cerca de Desolación, que era la tierra donde vivían los Jareditas.

Y lindaba con la tierra que ellos llamaban Desolación, la cual estaba tan al norte, que llegaba hasta la tierra que había sido poblada y sus habitantes destruidos, de cuyos huesos ya hemos hablado, la cual fue descubierta por el pueblo de Zarahemla, por ser el sitio de su primer desembarque.

Alma 22:31

Desolación se refiere a la tierra del Norte, y Abundancia estaba incluida en la tierra del Sur.

Y de allí llegaron hasta el desierto del sur. De modo que a la tierra hacia el norte se la llamó Desolación, y a la tierra hacia el sur, se la llamó Abundancia, que es la tierra que está llena de toda clase de animales silvestres, parte de los cuales habían llegado de la tierra del norte en busca de alimento.

Alma 22:32

La Ciudad de Nefi y la Tierra de Nefi estaban situadas en un estrecho cuello de tierra; le tomaría aproximadamente un día y medio a un Nefita viajar desde la costa oeste hasta la costa este en ese punto.

Pues bien, la distancia no era sino de día y medio de viaje para un nefita, por la línea de Abundancia y la tierra de Desolación, desde el mar del este al del oeste; y así la tierra de Nefi y la tierra de Zarahemla casi se hallaban rodeadas de agua, y había una pequeña lengua de tierra entre la tierra hacia el norte y la tierra hacia el sur.

Alma 22:33–34

Los nefitas se habían establecido estratégicamente en la Tierra de Abundancia, para impedir que los lamanitas avanzaran hacia el norte y obtuvieran más territorio.

Y sucedió que los nefitas habían poblado la tierra de Abundancia, desde el mar del este hasta el del oeste; y así los nefitas, en su sabiduría, habían cercado con sus guardias y ejércitos a los lamanitas por el sur, para que de ese modo no tuvieran más posesiones en el norte, y así no pudieran invadir la tierra hacia el norte. Por tanto, los lamanitas no podían tener más posesiones sino en la tierra de Nefi y en el desierto que la rodeaba. Así que en esto fueron prudentes los nefitas, pues como los lamanitas eran sus enemigos, así no los acometerían por todos lados; y también tendrían un país donde refugiarse según sus deseos.

Alma 22:35

Mormón vuelve a escribir sobre los misioneros Nefitas.

Y ahora, después de haber dicho esto, vuelvo a la historia de Ammón y Aarón, Omner e Himni y sus hermanos.