Y aconteció que el rey envió una proclamación por toda la tierra, entre todos los de su pueblo que vivían en sus dominios, los que se hallaban en todas las regiones circunvecinas, los cuales colindaban con el mar por el este y el oeste, y estaban separados de la tierra de Zarahemla por una angosta faja de terreno desierto que se extendía desde el mar del este hasta el mar del oeste, y por las costas del mar, y los límites del desierto que se hallaba hacia el norte, cerca de la tierra de Zarahemla, por las fronteras de Manti, cerca de los manantiales del río Sidón, yendo del este hacia el oeste; y así estaban separados los lamanitas de los nefitas.
Ahora bien, la parte más perezosa de los lamanitas vivía en el desierto, y moraba en tiendas; y se hallaban esparcidos por el desierto hacia el oeste, en la tierra de Nefi; sí, y también al oeste de la tierra de Zarahemla, en las fronteras a orillas del mar, y en el oeste en la tierra de Nefi, en el sitio de la primera herencia de sus padres, y así a lo largo del mar. Y también había muchos lamanitas hacia el este cerca del mar, donde los nefitas los habían echado.
Y así los nefitas se hallaban casi rodeados por los lamanitas; sin embargo, los nefitas se habían posesionado de toda la parte norte de la tierra que colindaba con el desierto, en los manantiales del río Sidón, del este al oeste, por el lado del desierto; por el norte hasta llegar a la tierra que llamaban Abundancia.
Y lindaba con la tierra que ellos llamaban Desolación, la cual estaba tan al norte, que llegaba hasta la tierra que había sido poblada y sus habitantes destruidos, de cuyos huesos ya hemos hablado, la cual fue descubierta por el pueblo de Zarahemla, por ser el sitio de su primer desembarque.
Y de allí llegaron hasta el desierto del sur. De modo que a la tierra hacia el norte se la llamó Desolación, y a la tierra hacia el sur, se la llamó Abundancia, que es la tierra que está llena de toda clase de animales silvestres, parte de los cuales habían llegado de la tierra del norte en busca de alimento.
Pues bien, la distancia no era sino de día y medio de viaje para un nefita, por la línea de Abundancia y la tierra de Desolación, desde el mar del este al del oeste; y así la tierra de Nefi y la tierra de Zarahemla casi se hallaban rodeadas de agua, y había una pequeña lengua de tierra entre la tierra hacia el norte y la tierra hacia el sur.
Y sucedió que los nefitas habían poblado la tierra de Abundancia, desde el mar del este hasta el del oeste; y así los nefitas, en su sabiduría, habían cercado con sus guardias y ejércitos a los lamanitas por el sur, para que de ese modo no tuvieran más posesiones en el norte, y así no pudieran invadir la tierra hacia el norte. Por tanto, los lamanitas no podían tener más posesiones sino en la tierra de Nefi y en el desierto que la rodeaba. Así que en esto fueron prudentes los nefitas, pues como los lamanitas eran sus enemigos, así no los acometerían por todos lados; y también tendrían un país donde refugiarse según sus deseos.
Y ahora, después de haber dicho esto, vuelvo a la historia de Ammón y Aarón, Omner e Himni y sus hermanos.