Y aconteció que aquellos caudillos que eran el resto de los descendientes de Amulón hicieron que se aplicara la pena de muerte, sí, a cuantos creyeran en estas cosas. Ahora bien, este martirio hizo que muchos de sus hermanos se llenaran de ira; y empezó a haber contiendas en el desierto; y los lamanitas empezaron a perseguir y a matar a los descendientes de Amulón y sus hermanos; y estos huyeron al desierto del este. Y he aquí, los lamanitas los persiguen hasta el día de hoy; y así se cumplieron las palabras de Abinadí respecto de los descendientes de los sacerdotes que hicieron que él padeciera la muerte por fuego.