Y Alma permaneció muchos días con Amulek, antes de empezar a predicar al pueblo. Y sucedió que el pueblo se envileció aún más en sus iniquidades. Y llegó la palabra a Alma, diciendo:
Ve; y también di a mi siervo Amulek que salga y profetice a este pueblo, diciendo:
Arrepentíos, porque así dice el Señor: A menos que os arrepintáis, visitaré a este pueblo en mi ira;
sí, y no desviaré mi furiosa ira.