Alma 9:1–3

Y además, yo, Alma, habiéndome mandado Dios que tomara a Amulek y fuera y predicara de nuevo a este pueblo, o sea, el pueblo que vivía en la ciudad de Ammoníah, sucedió que al empezar yo a predicarles, ellos comenzaron a contender conmigo diciendo: ¿Quién eres tú? ¿Te supones que vamos a creer en el testimonio de un hombre, aunque nos predicara que la tierra iba a dejar de ser? Mas no entendían las palabras que hablaban; pues no sabían que la tierra iba a dejar de ser.

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