Pero Amulek extendió su mano y les gritó con mayor fuerza, diciendo:
¡Oh generación malvada y perversa! ¿Por qué habrá asido Satanás tan fuertemente vuestros corazones? ¿Por qué queréis someteros a él para que os domine, para cegar vuestros ojos al grado de no querer entender, de acuerdo con su verdad, las palabras que se hablan? Pues he aquí, ¿he testificado en contra de vuestra ley? Es que no entendéis. Decís que he hablado contra vuestra ley; mas no es así, sino que he hablado a favor de vuestra ley, para vuestra condenación. Y he aquí, os digo que la iniquidad de vuestros abogados y vuestros jueces está empezando a establecer el fundamento de la destrucción de este pueblo.