Ahora bien, cuando el sumo sacerdote y el juez superior vieron la dureza de su corazón, sí, cuando vieron que vilipendiaba aun a Dios, no quisieron responder a sus palabras, sino que hicieron que fuese atado; y lo entregaron en manos de los oficiales, y lo enviaron a la tierra de Zarahemla, para que allí compareciera ante Alma y ante el juez superior que gobernaba todo el país. [i]3072[/i]