¡Oh Señor!, ¿hasta cuándo permitirás que tus siervos moren aquí en la carne, para presenciar tan grave iniquidad entre los hijos de los hombres? He aquí, ¡oh Dios!, te invocan; y sin embargo, sus corazones son consumidos en su orgullo. He aquí, ¡oh Dios!, te llaman con su boca a la vez que se han engreído, hasta inflarse grandemente, con las vanidades del mundo.