Y a principios del año veintiocho, Moroni, Teáncum y muchos de los capitanes en jefe tuvieron un consejo de guerra para decidir qué debían hacer para que los lamanitas salieran a la batalla contra ellos, o de algún modo atraerlos para sacarlos de sus fuertes, a fin de vencerlos y tomar otra vez la ciudad de Mulek. Y sucedió que mandaron embajadas al ejército de los lamanitas, que protegía la ciudad de Mulek, a su caudillo, cuyo nombre era Jacob, invitándolo a que saliera con sus ejércitos para enfrentarse con ellos en las llanuras entre las dos ciudades. Mas he aquí, Jacob, que era zoramita, no quiso salir con su ejército para enfrentarse con ellos en el llano.