Y a menos que aceptéis mi epístola, y declaréis y me manifestéis un espíritu verdadero de libertad, y os esforcéis por fortalecer y reforzar nuestros ejércitos, y les suministréis alimentos para su manutención, he aquí, dejaré parte de mis hombres libres para preservar esta parte de nuestra tierra, y los encomendaré a la fuerza y las bendiciones de Dios, para que ningún otro poder obre contra ellos, y esto por motivo de su gran fe y de su paciencia en sus tribulaciones, y vendré a vosotros; y si hubiere entre vosotros quien aspirare a la libertad, sí, aun cuando quede siquiera una chispa de libertad, he aquí, instigaré insurrecciones entre vosotros hasta que aquellos que quieren usurpar el poder y la autoridad dejen de existir.