Pero he aquí, ocurrió que mientras Moroni estaba resolviendo las guerras y contiendas entre los de su propio pueblo, e imponiéndoles la paz y la civilización, y haciendo arreglos para prepararse para la guerra contra los lamanitas, he aquí, estos habían entrado en la tierra de Moroni, que estaba situada junto al mar. Y sucedió que los nefitas no tenían suficientes fuerzas en la ciudad de Moroni; por tanto, Amalickíah los desalojó, matando a muchos de ellos; y sucedió que Amalickíah se apoderó de la ciudad, sí, se posesionó de todas sus fortificaciones.
Y los que huyeron de la ciudad de Moroni llegaron a la ciudad de Nefíah; y también los habitantes de la ciudad de Lehi se reunieron y se prepararon, y quedaron listos para hacer frente a los lamanitas en la batalla. Pero aconteció que Amalickíah no permitió que los lamanitas marcharan contra la ciudad de Nefíah para combatir, sino que los detuvo junto a las costas del mar, dejando hombres en cada ciudad para mantenerla y defenderla.
Y así avanzó, apoderándose de muchas ciudades: la ciudad de Nefíah, y la ciudad de Lehi, y la ciudad de Moriantón, y la ciudad de Omner, y la ciudad de Gid, y la ciudad de Mulek, todas las cuales se hallaban situadas en las fronteras del este, junto al mar.
Y así, por la astucia de Amalickíah, los lamanitas con sus innumerables huestes se habían apoderado de muchas ciudades, todas las cuales estaban fortificadas sólidamente de acuerdo con las fortificaciones de Moroni; y todas las cuales proporcionaban plazas fuertes para los lamanitas.
Y sucedió que avanzaron hasta las fronteras de la tierra de Abundancia, arrojando a los nefitas delante de ellos y matando a muchos. Pero ocurrió que les salió al encuentro Teáncum, el mismo que había matado a Moriantón y atajado a su pueblo en su fuga. Y sucedió que igualmente detuvo a Amalickíah, mientras este marchaba con su numeroso ejército para posesionarse de la tierra de Abundancia, como también de la tierra hacia el norte. Mas he aquí que se contrarió al ser rechazado por Teáncum y sus hombres, porque eran grandes guerreros; pues cada uno de los hombres de Teáncum sobrepujaba a los lamanitas en su fuerza y en su destreza guerrera, al grado de que lograron aventajar a los lamanitas.
Y sucedió que los acosaron, a tal grado que los mataron aun hasta que obscureció. Y aconteció que Teáncum y sus hombres plantaron sus tiendas en las fronteras de la tierra de Abundancia; y Amalickíah plantó sus tiendas sobre las playas, en los linderos a orillas del mar; y así fueron rechazados.
Y sucedió que cuando hubo anochecido, Teáncum y su siervo salieron furtivamente de noche, y entraron en el campamento de Amalickíah; y he aquí, el sueño había vencido a los lamanitas por motivo de su mucha fatiga, causada por los trabajos y el calor del día.
Y sucedió que Teáncum se introdujo secretamente en la tienda del rey, y le hincó una jabalina en el corazón; y causó instantáneamente la muerte del rey, de modo que no despertó a sus siervos. Y volvió a escondidas a su propio campamento; y he aquí, sus hombres estaban durmiendo; y los despertó y les dijo todo lo que había hecho.
Y mandó que su ejército se aprestara, no fuese que los lamanitas hubieran despertado y vinieran contra ellos. Y así concluye el año veinticinco del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi; y así terminan los días de Amalickíah.