Sí, he aquí, ante su voz tiemblan y se estremecen las colinas y las montañas. Y por el poder de su voz son despedazadas y se vuelven llanas, sí, semejantes a un valle.
Sí, por el poder de su voz tiembla toda la tierra; sí, por el poder de su voz, se cimbran los fundamentos, aun hasta el mismo centro.
Sí, y si dice a la tierra: Muévete, se mueve.