Mormón compendia los registros nefitas

La grandeza de Dios

Helaman 12:7–8

La humanidad no es nada, incluso el polvo obedece a Dios, pero no el hombre.

¡Oh cuán grande es la insignificancia de los hijos de los hombres; sí, son menos aún que el polvo de la tierra! Porque he aquí, el polvo de la tierra se mueve acá y allá, partiéndose por la mitad según el mandato de nuestro gran y sempiterno Dios.

Helaman 12:9–13

Dios es todopoderoso y tiene control sobre los elementos.

Sí, he aquí, ante su voz tiemblan y se estremecen las colinas y las montañas. Y por el poder de su voz son despedazadas y se vuelven llanas, sí, semejantes a un valle.

Sí, por el poder de su voz tiembla toda la tierra; sí, por el poder de su voz, se cimbran los fundamentos, aun hasta el mismo centro.

Sí, y si dice a la tierra: Muévete, se mueve.

Helaman 12:14–17

El Señor puede mandar a la tierra que rote en ríos, puede mandar a los océanos que se sequen y puede mandar a las montañas que se muevan.

Sí, y si dice a la tierra:

Vuélvete atrás, para que se alargue el día muchas horas,

es hecho. Y así, según su palabra, la tierra se vuelve hacia atrás, y al hombre le parece que el sol se ha quedado estacionario; sí, y he aquí, así es, porque ciertamente la tierra es la que se mueve y no el sol. Y he aquí, también, si dice a las aguas del gran mar:

Secaos,

así es hecho. He aquí, si dice a esta montaña:

Levántate y ve y cae sobre esa ciudad, para que sea enterrada,

he aquí, se hace.

Helaman 12:18–19

El Señor puede maldecir las posesiones de las personas, y hacer que no se encuentren.

Y he aquí, si un hombre oculta un tesoro en la tierra, y el Señor dijere: Maldito sea, por motivo de la iniquidad de aquel que lo ha escondido, he aquí, será maldito. Y si el Señor dijere: Maldito seas para que nadie te encuentre desde hoy para siempre jamás, he aquí, nadie lo obtiene desde entonces para siempre jamás.

Helaman 12:20–22

El Señor puede maldecir a las personas y negarles su presencia.

Y he aquí, si el Señor dijere a un hombre:

Maldito seas para siempre por causa de tus iniquidades, será hecho. Y si el Señor dijere: Por causa de tus iniquidades serás separado de mi presencia, él hará que así sea. ¡Y ay de aquel a quien él dijere esto! Porque así se hará con aquel que obre iniquidad, y no podrá ser salvo. De modo que por esta razón, para que los hombres sean salvos, se ha declarado el arrepentimiento.

Helaman 12:23–24

Los arrepentidos son bendecidos y se les ofrece gracia.

Por tanto, benditos son aquellos que quieran arrepentirse y escuchar la voz del Señor su Dios, porque son estos los que serán salvos. Y Dios conceda, en su gran plenitud, que los hombres sean llevados al arrepentimiento y las buenas obras, para que les sea restaurada gracia por gracia, según sus obras.

Helaman 12:25

Mormón espera que todos los hombres sean salvados, pero sabe que algunos no lo serán.

Y yo quisiera que todos los hombres fuesen salvos. Pero leemos que habrá algunos que serán desechados en el gran y postrer día, sí, que serán echados de la presencia del Señor;

Helaman 12:26

Los malvados serán eternamente miserables, en cumplimiento de la profecía.

sí, que serán condenados a un estado de miseria sin fin, en cumplimiento de las palabras que dicen:

Los que hayan hecho el bien, tendrán vida sempiterna;
y los que hayan hecho el mal, recibirán condenación sempiterna.
Y así es. Amén.